Categoría Alza de Precios (6)

Expertos recomiendan no vender sus propiedades en estos momentos

Durante los últimos meses se ha incrementado la diáspora a otros países, esto debido a la difícil situación socio-económica que atraviesa Venezuela actualmente, por lo cual muchas familias completas han vendido sus inmuebles para emigrar emigrar.

Sobre el tema, Héctor Gómez, ex presidente de la Cámara Inmobiliaria del estado Aragua sostuvo que ante la urgencia de las personas de abandonar el país, venden sus propiedades a precios muy bajos. Agregó que gran parte de los ciudadanos no utilizan los representantes inmobiliarios, haciendo los procesos legales de manera particular.

Señaló que en Aragua en lo que va de año, las ventas de viviendas se han incrementado significativamente, a pesar que muchas no aplican el mercado inmobiliario, “en estos momentos no fácil vender un inmueble”, afirmó.

Gómez aseveró que, las ventas actualmente se realizan en dólares, ya que el dinero es utilizado por las personas para irse del país. A esto, le sumo que vender un inmueble en estos momentos no es favorable, por lo que recomendó a las personas buscar opciones que permitan continuar con la propiedad.

Por su parte, Walter González, evaluador de bienes e inmuebles aseguró que desde hace aproximadamente dos años, las personas se han visto en la necesidad de colocar en ventas sus inmuebles, ofreciendo la propiedad a bajos costos, y en muchas oportunidades a un monto menor por el cual fue adquirida.

Agregó que inmuebles ubicados en zonas turísticas son vendidos a “precios de oportunidad”, esto debido a que a los dueños se le ha dificultado el mantenimiento, ya sea por el traslado o simplemente por la inflación que padece el país.

ADRIANA ÁLVAREZ COLMENARES
Fuente: elperiodiquito.com
Fecha: 20-09-2018

Miles de arrendadores venezolanos, que en el pasado se esforzaron para convertirse en propietarios de viviendas que luego alquilaron, ven depreciados todavía más sus patrimonios luego de la implementación del nuevo cono monetario, el cual eliminó cinco ceros al bolívar y, por tanto, ha hecho inviable que los inquilinos paguen los cánones de arrendamiento que ya eran irrisorios por el control que mantiene el gobierno en el contexto de la hiperinflación que afecta al país.

El presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, Carlos Alberto González Contreras, opinó que la situación de este importante subsector de las actividades inmobiliarias es un ejemplo claro de cómo los controles gubernamentales destruyen la confianza de los inversionistas e imposibilitan la oferta de servicios. “¿Quién va a construir para alquilar en Venezuela? Nadie. Desde hace años el Ministerio de Vivienda, a través de la Superintendencia de Arrendamiento de Viviendas, SUNAVI, ha mantenido congelados los arrendamientos en niveles absurdos mientras la inflación ha galopado en el país. Hay personas que pagan 70, 100, 500 o 1000 bolívares fuertes por el alquiler de un apartamento. Hay miles de arrendamientos que hoy en día se encuentran detenidos en esas ridículas cifras que no alcanzan ni para que el propietario pague el condominio. ¿Lo peor? Esas cantidades han incluso desaparecido con la implementación del nuevo cono monetario”.

Para el vocero del gremio inmobiliario, la dificultad de pagar el canon de arrendamiento es un efecto perverso de un sistema arbitrario en el que el gobierno controla las variables económicas, sin permitir que los actores lleguen a consensos que hagan viables las relaciones de alquiler. “¿No es tiempo de modificar este injusto tutelaje? ¿Alguien puede considerar admisible que con una de las nuevas monedas de 0,5 bolívares soberanos un inquilino pueda pagar, en algunos casos, hasta 40 años de alquiler?”.

González Contreras exhortó, en primera instancia, al cumplimiento del artículo 74 de Ley para la Regularización y Control de los Arrendamientos de Vivienda, lo cual permitiría actualizar el valor del metro cuadrado de construcción, algo que no se ha hecho desde el 20 de noviembre de 2012. Dijo, además, que es prioritario que se discuta la reforma total de esta ley para garantizar el derecho de propiedad de los arrendadores, el cual ahora está menoscabado por la normativa.

“Mientras exista una ley que beneficie a una de las partes y perjudique abiertamente a la otra, los alquileres de vivienda en Venezuela seguirán desapareciendo”, aseveró.

Añadió el líder gremial: “Uno de los grandes problemas de Venezuela es la falta de confianza que han generado leyes que restringen el derecho de propiedad privada. Por otra parte, las amenazas al sistema democrático, la devastadora hiperinflación y las condiciones de vida precarias de 80% de la población generan gran incertidumbre en todos los ciudadanos”.

El gobierno debe permitir el funcionamiento de los mercados, la oferta y la demanda, y necesita cambiar el rumbo de la economía conforme a la guía de verdaderos expertos, los cuales reiteradamente han recomendado no seguir en el camino de los controles, la persecución y el ataque a la propiedad privada, porque esa forma de gobernar es el origen de los males económicos de la república, concluyó el presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela.

Fuente: Prensa de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, 23 de agosto de 2018.

Regulación de precios no permite que propietarios y locatarios puedan surgir en actividades comerciales.

El sueño de todo emprendedor es convertirse en empresario. En el dueño de su propio negocio, en ser su propio jefe, el que pone las reglas, tener personal a su cargo y, por supuesto, una mayor ganancia, tras años de espera para ver rendir sus frutos.

Pero, no es tan sencillo y menos aún en el contexto venezolano.

Una locataria que llamaremos Karina, tenía una minitienda en el Centro Comercial Ciudad Alta Vista. Con años de esfuerzo y con el apoyo de su esposo decidió montar su propio local en la rama de la estética.

Se unió a una franquicia y comenzó con lo suyo. Arrendó un local en un pequeño centro comercial de Unare, lo decoró, contrató personal, compró material, hacía trámites para tener un punto de venta, pero mientras tanto trabajaba con transferencias, ante la escasez de efectivo.

Fueron meses de lucha constante, de aumentos de precios para subsistir y cubrir los gastos operativos y su canasta básica como cualquier venezolano, pero le tocó un balde de agua fría recientemente: le cobrarán el alquiler del local en dólares.

Desde enero 2017 pagaba Bs. 1.200.000 en condominio y Bs. 1.800.000 en alquiler hasta junio. En julio con la renovación de contrato, el propietario del centro comercial les informó que serían 100 dólares para los de planta baja y 200 para planta alta, pagados en bolívares al cambio de una página de esta cotización del mercado negro.

En este centro comercial hay unos 15 locales y el cambio en la tarifa fue un ultimátum: si no quieren busquen en otro lado.

Eso pensaba hacer Karina, pero salió horrorizada de otros centros comerciales a los que fue a comparar, donde los locales estaban en peores condiciones y entre 300 y 600 dólares por arrendamiento.

“De tanto llorarle -al propietario del centro comercial- lo bajó a $50 pero aun así es demasiado para nosotros”, dice.

“Eso está igual en todos lados, es una locura”, agrega.
La locataria insiste en que su caso es complicado porque no vende productos, sino servicios y de aplicar cambio de precios para cubrir el alquiler, “los clientes van a chillar”.

Escenario complicado

El sector comercial está dando brazadas en un mar donde no ve orilla, ni salvavidas.

Con una cifra del Índice Nacional del Precio al Consumidor oculta por el Banco Central de Venezuela, que la comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional calcula a 4.684,3 % la acumulada hasta junio, pero que para el cierre de año el Fondo Monetario Internacional estima en 14 mil %, con una posible caída del Producto Interno Bruto del 15 % a final de año, con una reconversión monetaria que ha sido postergada, regulación de precios, escasez de efectivo, puntos de venta incomprables, entre otros factores, el escenario nada alentador, no solo para el consumidor, sino para el proveedor de bienes y servicios.

El presidente de la Cámara de Comercio de Caroní, David Bermúdez, manifiesta que el sector está preocupado no solo por la hiperinflación, sino también por la imposibilidad para reponer inventarios, la devaluación y los alquileres.

Explica que al no haber cifras del BCV que permitan hacer un avalúo del inmueble, muchos se están desfasando en el tiempo, por lo que los propietarios han optado a hacerlo en dólares al cambio todos los meses.

Al gremio le preocupa aún más que la modalidad de cobrar arrendamiento en gramas de oro, como se hace en municipios del sur, ya llegó a Ciudad Guayana.

“Los que se dedican a este rubro, sus alquileres, tenemos conocimiento que tienen que pagarlo en gramas de oro, ya se está presentando ese fenómeno”, advierte.

No obstante, Bermúdez rescata que sí hay algunos propietarios de centros comerciales que están rigiéndose por la ley.

No está permitido

El presidente de la Cámara Inmobiliaria del estado Bolívar, Clemente Tenía, aunque admite que están haciendo estas negociaciones, pero aclara que el gremio no las avala.

“Estamos alertando tanto a los propietarios como a corredores que es muy riesgoso, se puede prestar a estafas y muchas cosas”, explica.

Sin embargo, acepta que la realidad no la pueden ocultar y uno de los problemas es que ni los corredores, ni propietarios, conocen de oro, su pureza o en cuánto se tranza, sin contar que no es legal.

Respecto al mercado inmobiliario, dice que las cotizaciones han disminuido en cuánto a su precio real y se están vendiendo entre 40 y 50 % menos por la situación del país, “en especial en la Región Guayana con las Empresas Básicas quebradas y la única que tiene ingreso es el Arco Minero y por eso las ofertas son en oro”.

Menciona que los precios se han ido al suelo porque no hay créditos hipotecarios a los que las personas puedan acceder o las cantidades son ínfimas.

Aunado a esto, la gente que se va del país vende sus inmuebles a precios irrisorios.

Tenía afirma que actualmente la caída del mercado es de 70 % y de 95 % en el sector construcción.

“No se está construyendo nada porque no hay materiales y las políticas no son atractivas”, añade.

Esta situación no solo afecta al sector privado, la Gran Misión Vivienda Venezuela también está paralizada, según el experto.

El directivo de la cámara señala que la falta de garantías jurídicas y que el derecho a la propiedad quede en entredicho con rumores como el “Ubica tu casa”, son perjudiciales.

Descontrol
El presidente de la Cámara de Comercio e Industrias reconoce que hay quienes hacen aumentos exagerados. “Hay locales de centros comerciales en Alta Vista que pagaban 80 millones y les hicieron aumento, es decir, adicionalmente a los ingresos deben sacar mil millones para cubrir gastos operativos de alquiler”, alerta.

“El ritmo del aumento del dólar no permite organizar o planificar eventos a mediano o largo plazo en bolívares, cómo uno se programa. Cobrar en dólares por lo que uno hace, no es lo que se quiere, pero hay casos donde los insumos varían, lo que hace que lo que uno cobre en bolívares no vale nada, a veces es como hacer el trabajo de gratis”, lamenta Mariela Mendoza de Buscadores de Libros.

Da como referencia que para el taller de plastilina para chamos cobran Bs. 1.500.000 por niño y la caja de plastilinas cuesta de Bs. 4.000.000 en adelante, de acuerdo a la marca. Cobrar 6 millones por niño suena exagerado, pero al pedirle al representante que compre los materiales, probablemente desista de inscribir a su hijo en la actividad.

Eso es tan solo en gastos operativos y no queda ganancia para cubrir el alquiler.

El directivo, por su parte, sostiene que esta modalidad es inviable a futuro, porque deben entonces modificar la estructura de costo en base al mercado negro.

“El problema es cuando tienes una estructura de costos que está regulada y precios fijos”, añade.

A eso se suma el Plan 50 propuesto por el Ejecutivo nacional, que también es considerado un factor que impedirá obtener ganancias para cubrir gastos de alquiler.

“En los centros comerciales estás viendo un cementerio comercial que nos preocupa mucho. De 10 locales, 8 están cerrados”, precisa.

Esta caída se traduce en menos oferta de productos y servicios, menos empleo, reducción de impuestos para el municipio y demanda que superará a la oferta.

¿Se puede llegar a un término medio?

-Bermúdez: No hay una figura que agrupe a los locatarios, puedes llegar a un acuerdo con un centro comercial, ¿pero qué pasa con el resto?

-Tenía: Nosotros tenemos asesores legales a los cuales pueden recurrir con toda la confianza gratuitamente, tanto propietarios como compradores.

Mientras tanto Karina seguirá insistiendo al propietario del centro comercial que al menos acepte $25 por pago de alquiler y como muchos locatarios de la ciudad intentará que la hiperinflación no acabe con su sueño de comerciante.

LEONERVIS HERNÁNDEZ

Fuente: primicia.com.ve
Fecha: 12-07-2018

Una oferta en crecimiento que rebosa la debilitada demanda es la caracterización del mercado inmobiliario nacional en la actualidad, afectado por la crisis económica, la migración de venezolanos y la constante fluctuación del dólar, que en conjunto han contribuido al desplome de los precios y a la paralización de la construcción en el mercado primario.
El presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, Carlos Alberto González, sostuvo que el mercado opera en no más de 7%, debido a la desaparición del mercado primario y la concentración de las ventas, actualmente, en el mercado secundario por el éxodo venezolano y operaciones asociadas al descalabro económico.
“La oferta de viviendas creció porque las personas que desean marcharse ponen en venta su único bien. La demanda ha caído por la pobreza generalizada. Tenemos un mercado de compradores donde los que tienen alguna posibilidad están haciendo algunas operaciones, en desmedro de personas que tienen que salir afuera, incluso apuradas, con ofertas poco satisfactorias y lo peor de esto es que las clases populares son las que peor negocio están haciendo, sus inmuebles son los que han caído más. Ayer veía una publicación de un apartamento en una zona popular de Caracas en $ 3 mil, es un absurdo, eso no cuesta en ninguna capital de Latinoamérica”.
En ese contexto, dijo, además del engrosamiento de la oferta inmobiliaria por la histórica migración de venezolanos, la necesidad de sobrevivir en el país en un contexto de hiperinflación ha obligado a quienes permanecen en el territorio nacional a vender sus propiedades para adquirir inmuebles más pequeños. “La gente está buscando cómo alimentarse y el mercado se ha vuelto muy pequeño. Se alimenta básicamente el mercado secundario, incluso, con personas que buscan redimensionarse, venden su inmueble de 100 metros cuadrados y compran uno de 60 m2 y con el resto me alimento y me visto”, describe.
El dirigente empresarial, que realiza una gira nacional para explicar el impacto de la hiperinflación y la implementación del petro en el sector, aseguró que estos son aún “actores desconocidos” en el mercado. “Todo el mundo sabe cuándo aumenta un cartón de huevos y la gente lo asocia con la hiperinflación, pero las consecuencias para la economía venezolana son desconocidas”.
González detalló que el impacto ha sido tan intenso que en el sector inmobiliario “no estamos haciendo prácticamente nada”, lo que incluye las obras del sector público y privado. “Nos agarra este proceso hiperinflacionario en condiciones fatales. No son las mismas condiciones que tenían los argentinos o los peruanos en los años 80-90”, indicó.
El presidente de la Cámara Inmobiliaria del estado Bolívar, Clemente Tenias, añadió que la construcción y la autoconstrucción están detenidas totalmente, debido a la escasez y los altos costos de los materiales, pese a la existencia de la estatal Sidor y una planta de cemento en Guayana, ambas en operaciones mínimas. “La demanda es poquita y la oferta es mucha, y los precios se caen; cada vez que el dólar se dispara los precios de las viviendas van hacia abajo”.
Carlos González
En cuanto al uso del petro, el criptoactivo inventado por el Ejecutivo, González recalcó que existen cuestionamientos por la legitimidad de origen de la moneda virtual. “Se utiliza el petro, entre otras cosas, para no caer en las medidas tomadas por el gobierno norteamericano. Se pretende usar como un mecanismo de cambio, es la pretensión del gobierno que sea una referencia en Venezuela en vez de usar el dólar o el oro, se usa el petro. Se venden inmuebles o vehículos con petro, esa es la pretensión del gobierno”.
No obstante, resaltó que la confianza es clave en la vialidad de la criptomoneda. “¿Por qué va a ser confiable el petro cuando la deuda externa venezolana está en default o en estado de impago? Ese es un gran problema, para nosotros sería muy bueno y se ha anunciado que el petro se podrá comprar en bolívares, si se puede comprar en bolívares y se puede cambiar por cualquier otra criptomoneda, eso significaría que el control de cambio está siendo levantado y por declaraciones del mismo Superintendente esa es la intención”, explicó.
“Si el Petro sirve para comprar petróleo y se puede comprar en bolívares estaríamos ante un levantamiento del control de cambio, sin desmeritar la legitimidad de origen”, reiteró.
Sin embargo, el gremio no recomienda la consideración del criptoactivo como método de pago. “Estamos a la expectativa (…) hasta que no estemos seguros de que va a ser transable en el exterior no podemos recomendarle a ninguna persona que lo utilice”, dijo.
Transacciones en oro
Clemente Tenia
En la dinámica regional, el presidente de la Cámara Inmobiliaria del estado Bolívar, Clemente Tenias, informó que además de la hiperinflación y las distorsiones del mercado, han tenido que lidiar con un nuevo actor en las operaciones de compra-venta de activos, el oro.
El mineral circula cada vez con más fuerza en la región, debido a la explotación en aumento en el sur de Bolívar. “El problema es que no hay efectivo y a diario se registran transacciones con oro. Ese es un elemento nuevo que está en crecimiento desde hace año y medio”, dijo.
“No promovemos ventas en oro, pero se hacen”, apuntó.
El presidente de Fedecámaras Bolívar, Joni Houda, sostuvo que las operaciones con oro se han convertido en un problema “porque no todo el que habita en Bolívar es minero… y desde Upata para acá el canon de arrendamiento lo quieren cobrar en gramas de oro y esto ha afectado la economía del municipio. La hiperinflación es galopante si tienes que pagar 7 u 8 gramas por alquiler comercial, el comerciante común no lo puede pagar, nos hemos visto afectados y es ilegal, no apoyamos eso porque no es legal”.
El presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela sostuvo que para revertir el descalabro operativo del mercado se debe detener la hiperinflación y concretar la receta ya recomendada por economistas: disciplina fiscal y eliminación de controles. “Venezuela tiene características positivas que harán que la reconstrucción del país sea más rápida. Si se toman las decisiones que deben tomarse, la economía se empezará a recuperar muy rápidamente”, puntualizó.
Fuente: Correo del Caroní, 3 de mayo de 2018, María Ramírez Cabello.

Por precaución los propietarios solicitan hacer contratos a nombre de una firma jurídica.

Que Caracas sea la ciudad menos asequible para alquilar vivienda, según el índice Bloomberg Global City, no le sorprende a Marco Zárraga, quien desde enero de 2018 no consigue un alquiler en el este de Caracas por debajo de los 100 dólares. La realidad económica se impone sobre la Ley para la Regularización y Control de los Arrendamientos de Vivienda, que rige esta materia desde 2011, y que prohíbe arrendar en moneda extranjera.

Desde 2012 no se actualiza el valor por metro cuadrado a pesar de la inflación. Los contratos se hacen al margen de la ley, no son escritos, sino orales y priva la buena fe. En febrero de 2017, alquilar una habitación en La Pastora, San Agustín, Quinta Crespo o Candelaria costaba Bs 35 mil. Un año después arrendar un cuarto en La Pastora, cerca del TSJ, cuesta Bs 700 mil, 950 mil en San Bernardino y en una residencia de estudiantes en Prado de María, cerca de la UCV, piden 900 mil. En un año, los precios registraron incrementos que oscilan entre 1.900% y 2.400%. Desde el 1° de marzo, el salario mínimo integral se ubicó en Bs. 1.307.646.

En municipios como El Hatillo, Chacao y Baruta las tasas de alquiler de una habitación con baño se ubican entre 25 y 30 dólares. Por un anexo en Prados del Este de 90 metros piden Bs 30 millones (138 dólares) y arrendar un apartamento de una habitación en El Rosal ronda los 200 dólares.

El mercado es reducido y ofrece muy pocas opciones para quienes tienen niños y mascotas. La mayoría de los arrendatarios buscan parejas o personas solteras. Aquiles Martini, expresidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, recuerda que la Ley de Arrendamiento no proporciona seguridad jurídica a los propietarios.

Por precaución muchos solicitan hacer el contrato a nombre de una firma jurídica y algunos propietarios de apartamentos prefieren arrendarlos para oficinas. Otros ofrecen la llamada habitación compartida, la forma más factible que han encontrado universitarios, profesionales o personas del interior para tener un techo.

Sectores populares como Las Minas de Baruta, algunos barrios de Petare, El Pedregal y La Cruz en Chacao y El Calvario en El Hatillo se han convertido en lugares demandados para arrendar viviendas.

Miles de demandas de desalojo están paralizadas. Entre las razones, Teresa Borges, abogado inmobiliaria, señala que faltan refugios temporales y defensores públicos, y que los juicios en materia inquilinaria pueden tardar hasta un año para fijar una audiencia. Agrega que en la actualidad hay cinco leyes que regulan el tema del arrendamiento cuando debería existir solo una. Propone despolitizar el área de alquiler de viviendas y establecer medios externos de solución de conflictos sin llegar a los tribunales.

DELIA MENESES

Fuente: El Universal

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