Categoría Bienes Raices (13)

Miles de arrendadores venezolanos, que en el pasado se esforzaron para convertirse en propietarios de viviendas que luego alquilaron, ven depreciados todavía más sus patrimonios luego de la implementación del nuevo cono monetario, el cual eliminó cinco ceros al bolívar y, por tanto, ha hecho inviable que los inquilinos paguen los cánones de arrendamiento que ya eran irrisorios por el control que mantiene el gobierno en el contexto de la hiperinflación que afecta al país.

El presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, Carlos Alberto González Contreras, opinó que la situación de este importante subsector de las actividades inmobiliarias es un ejemplo claro de cómo los controles gubernamentales destruyen la confianza de los inversionistas e imposibilitan la oferta de servicios. “¿Quién va a construir para alquilar en Venezuela? Nadie. Desde hace años el Ministerio de Vivienda, a través de la Superintendencia de Arrendamiento de Viviendas, SUNAVI, ha mantenido congelados los arrendamientos en niveles absurdos mientras la inflación ha galopado en el país. Hay personas que pagan 70, 100, 500 o 1000 bolívares fuertes por el alquiler de un apartamento. Hay miles de arrendamientos que hoy en día se encuentran detenidos en esas ridículas cifras que no alcanzan ni para que el propietario pague el condominio. ¿Lo peor? Esas cantidades han incluso desaparecido con la implementación del nuevo cono monetario”.

Para el vocero del gremio inmobiliario, la dificultad de pagar el canon de arrendamiento es un efecto perverso de un sistema arbitrario en el que el gobierno controla las variables económicas, sin permitir que los actores lleguen a consensos que hagan viables las relaciones de alquiler. “¿No es tiempo de modificar este injusto tutelaje? ¿Alguien puede considerar admisible que con una de las nuevas monedas de 0,5 bolívares soberanos un inquilino pueda pagar, en algunos casos, hasta 40 años de alquiler?”.

González Contreras exhortó, en primera instancia, al cumplimiento del artículo 74 de Ley para la Regularización y Control de los Arrendamientos de Vivienda, lo cual permitiría actualizar el valor del metro cuadrado de construcción, algo que no se ha hecho desde el 20 de noviembre de 2012. Dijo, además, que es prioritario que se discuta la reforma total de esta ley para garantizar el derecho de propiedad de los arrendadores, el cual ahora está menoscabado por la normativa.

“Mientras exista una ley que beneficie a una de las partes y perjudique abiertamente a la otra, los alquileres de vivienda en Venezuela seguirán desapareciendo”, aseveró.

Añadió el líder gremial: “Uno de los grandes problemas de Venezuela es la falta de confianza que han generado leyes que restringen el derecho de propiedad privada. Por otra parte, las amenazas al sistema democrático, la devastadora hiperinflación y las condiciones de vida precarias de 80% de la población generan gran incertidumbre en todos los ciudadanos”.

El gobierno debe permitir el funcionamiento de los mercados, la oferta y la demanda, y necesita cambiar el rumbo de la economía conforme a la guía de verdaderos expertos, los cuales reiteradamente han recomendado no seguir en el camino de los controles, la persecución y el ataque a la propiedad privada, porque esa forma de gobernar es el origen de los males económicos de la república, concluyó el presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela.

Fuente: Prensa de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, 23 de agosto de 2018.

Fuente: AFP
Fecha: 23-09-2018

“No es transferible”, se lee en el celular de Armando cuando intenta transar petros. Seis meses después de iniciarse la venta pública, la criptomoneda venezolana sigue en el limbo, pero el gobierno promete que ahora sí empezará a funcionar.

El petro, con el cual el presidente Nicolás Maduro busca eludir sanciones financieras de Estados Unidos, aún no puede intercambiarse por dinero, bienes u otras criptomonedas como el bitcoin.

Tampoco cotiza en casas de cambio virtuales, aunque el gobierno lo tasa en 60 dólares.

Armando -nombre cambiado para proteger su identidad- adquirió poco más de medio petro, pero no sabe cómo podrá “darle uso”.

En prueba muestra a la AFP la billetera de la criptomoneda, que descargó en su teléfono. “Mosaico seleccionado no es transferible”, indica un mensaje.

“Todavía no existe”, comentó a la AFP Moisés Rendón, del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales, basado en Washington.

Pese a que la preventa pública comenzó en marzo con gran despliegue mediático, Maduro dijo el jueves que será el 1 de octubre cuando “el petro entrará en funcionamiento como moneda de intercambio de compra y divisa convertible”.

Será ofertado en subastas mediante las cuales los privados acceden a divisas, en el marco de un control de cambios vigente desde 2003. Así, asegura el mandatario, “se sumergirá en el mercado global”.

Pero “es tarde para rescatar el petro. No hay confianza y no la habrá” mientras el gobierno impida que fluctúe libremente, considera Rendón.

Venezuela está urgida de liquidez ante el derrumbe de la producción de crudo -que ha caído en una década de 3,2 millones a 1,4 millones de barriles diarios- y una deuda externa de 150.000 millones de dólares.

Las sanciones de Washington apretaron la soga, cerrando el acceso a financiamiento externo.

“Riesgo alto”
De la emisión de 100 millones de petros anunciada por Maduro, solo consta un puñado de negociaciones.

Las transacciones con criptoactivos son públicas por la tecnología de cadena de bloques (blockchain), base de datos cifrada que valida y registra cada operación.

Maduro llegó a anunciar “ofertas de intención de compra” por 5.000 millones de dólares, pero el blockchain del petro en la plataforma NEM registra transacciones por el equivalente de unos 136.000 dólares del 25 de marzo al 6 de mayo, constató la AFP.

El lanzamiento contemplaba una preventa privada de 38,4 millones de petros en febrero y otra pública de 44 millones en marzo. El Estado se reservó 17,6 millones.

Una de las principales tiendas por departamentos del país colgó en marzo carteles con el texto “aceptamos petro”, pero en pocas horas los retiró.

Comprar petros “es un riesgo alto (…), desde el principio lo tengo en mi columna de pérdidas”, admitió Armando, quien invirtió una “pequeña cantidad” para medir su evolución, pues vive de las criptomonedas.

El gobierno respalda el petro con un campo de crudo aún no explotado en la Faja del Orinoco, la mayor reserva del mundo.

Pero “no se sabe cómo ejercer derechos” sobre esas reservas, apuntó el especialista petrolero Luis Oliveros.

Contraste
La modesta acogida del petro contrasta con el creciente uso de criptomonedas en Venezuela como refugio ante la hiperinflación, proyectada en 1.000.000% por el FMI para 2018.

“Es el cuarto país con mayor comercio con bitcoin -reina de las criptomonedas-, con 12% de las transacciones globales”, detalla Rendón.

José Ángel Álvarez, presidente de la privada Asociación Nacional de Criptomonedas, cree que el petro podría repuntar, pero “con reglas claras” y cotizando libremente.

Este escenario parece lejano, pues Washington prohibió transar el petro y webs de calificación de riesgo como icoindex.com lo tildaron de “estafa”, al considerar que “el control gubernamental contraría el espíritu del blockchain” de evitar la manipulación.

Pero Maduro ya autorizó su uso en el mercado inmobiliario y turístico. “No sabemos cómo proceder”, comentó a la AFP la responsable de una agencia de viajes.

Anclaje
El petro tiene un rol central en un programa con el que Maduro promete acabar con cinco años de recesión, que incluye nuevos billetes que restaron cinco ceros al bolívar y una devaluación de 96% que intenta compensar con un aumento del ingreso mínimo de 3.400%.

El gobernante también dijo anclar el nuevo bolívar al petro, así como los salarios, para que la inflación no los pulverice.

Con ello, apuesta a convertir la criptomoneda en una unidad contable.

Para el economista Jean Paul Leidenz, Maduro intenta emular lo que hizo Brasil en la década de 1990, cuando el real desplazó al cruceiro, destruido por la hiperinflación, si bien no ha planteado sustituir al bolívar.

Leidenz ve improbable el éxito de una medida de ese tipo, pues la falta de financiamiento seguirá alimentando un déficit fiscal que ronda el 20%.

Fuente: eltiempo.com.ve
Fecha: 24-09-2018

El ahorro en Venezuela está en su peor momento. Cada bolívar soberano que se mantenga en una cuenta perderá su valor en pocos días; es la realidad de un país con la moneda más devaluada en el mundo. Así lo señalan expertos económicos, para quienes el mercado inmobiliario, como otros sectores en el país, “se ha convertido en una pesadilla” con operaciones que se manejan y se concretan en dólares.

En lo que va de 2018, este sector ha sufrido una caída en las ventas del 70% y en los últimos dos años los inmuebles han perdido valor en 50%, aseguró Francisco Sánchez, asesor inmobiliario en Anzoátegui, quien destacó que las ventas se realizan en moneda estadounidense, “porque los clientes aluden que se van del país y necesitan obtener las divisas a través de estos bienes”.

“El que está comprando en dólares es porque está ganando en esa moneda. Los precios son variables y crean inestabilidad en el mercado. En las últimas semanas se ha intensificado una tendencia a la baja. Hay propiedades en Lechería, construcciones nuevas, que en su momento tuvieron un costo de $400 mil o $500 mil y se están vendiendo esta semana en $200 mil”, precisó.

Para Beatriz Medina, quien también es agente inmobiliario en la entidad, “la variabilidad del mercado depende del alto costo de la vida. Por eso estamos ante una tabla muy inestable de precios, que es además influenciada por la premura con la que las personas quieren vender para emigrar”, comentó.

Agregó que “los costos de ventas tienden a descender, porque la población está supliendo sus ingresos mensuales o semanales con la liquidación de activos”.

Operaciones de contado

Ambos aseguraron que los créditos hipotecarios están descartados. Una afirmación en la que coincide Aquiles Martini Pietri, expresidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela y presidente de la Comisión de Infraestructura, Vivienda y Hábitat de Fedecámaras.

“Mientras para algunos es inalcanzable adquirir una vivienda propia o arrendar, otros rematan sus inmuebles para lograr sobrevivir a los gastos rutinarios o comprar divisas e irse a otras tierras”.

Martini Pietri refirió que no existe en ningún banco solicitud para nuevos créditos hipotecarios. “Esto hace que la gente no pueda comprar una vivienda, porque no hay dinero suficiente y no hay construcciones. Entonces, los precios de venta tienden a bajar y la población, de alguna forma, está supliendo sus ingresos mensuales o semanales con la liquidación de activos, porque no le alcanza para vivir como consecuencia de la hiperinflación”.

Hiperinflación
Es necesario que el Gobierno nacional implemente un plan directo para el área inmobiliaria, con medidas macroeconómicas, para que pueda subsitir. Así lo considera el presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, Carlos Alberto González, quien agregó que la hiperinflación está castigando dramáticamente las ventas y compras de viviendas. Explicó que el sector primario, que tiene que ver con la edificación de viviendas y galpones, está paralizado”, no se está edificando nada”.

Mientras que el secundario, que es la venta de unidades habitacionales, creció; pero la demanda es baja, porque nadie quiere invertir en la adquisición de un inmueble.

“Algunos ciudadanos están usando el único bien que tienen para irse del país y otros para sobrevivir. Esto ha hecho que los precios se retraigan 50% en las clases A y B. Mientras que en los otros renglones el porcentaje es mayor”.

Paralelamente, el sector inmobiliario busca nuevas rutas para mantenerse a flote.

Intermediarios de ventas
A través de Internet hay una variedad de páginas dedicadas a la venta de inmuebles. También en diversas redes sociales existe una cartera de ofertas, pero con montos inverosímiles. Al realizar las consultas vía telefónicas para obtener más detalles de la propiedad, las cifras son las mismas, pero en dólares.

Casi en su totalidad, las transacciones se manejan con intermediarios, en su mayoría inmobiliarias, que cotizan con la moneda norteamericana, como parte de una transacción normal.

Así lo relató Beneida Mijares, quien está evaluando vender su propiedad, ubicada en Nueva Barcelona, y a diario consulta el rango de precios, a través de empresas inmobiliarias ubicadas en la zona norte. “Esta es un área en expansión, donde había varios proyectos de construcción. La crisis económica ha generado una devaluación de los apartamentos. Hay residencias nuevas, a estrenar, que están ofertando entre $18 mil y $20 mil”.

La comerciante dijo que, aunque quiere invertir en algunos negocios familiares, ha preferido esperar y no “regalar” su propiedad. Se niega a vender a precios por debajo del valor justo.

Arrendamientos
Los precios de los alquileres de viviendas y apartamentos varían de acuerdo con la dirección de ubicación.

Para Oreste Rosi, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Anzoátegui, es muy difícil definir un precio promedio de los alquileres, debido a la inestabilidad del mercado.

El asesor inmobiliario Rafael Sánchez maneja un catálogo de opciones en el municipio Urbaneja que oscilan entre $250 y $500. “Frente a Playa Mansa hay una residencia disponible con una habitación en $300. El que gana en dólares puede pagarlo, pero con un sueldo en bolívares soberanos es imposible”.

Otras opciones, en zonas céntricas de Barcelona, son alquiladas en $150 y en sectores populares desde 1.500 bolívares soberanos. Los precios del mercado coinciden con algunas ofertas inmobiliarias en las comunidades portocruzanas.

Sánchez asegura que los contratos son realizados con empresas porque los propietarios se niegan a arrendar a personas naturales, por el miedo a perder sus inmuebles, “ante las protecciones que brindan las leyes a los inquilinos”.

Riesgos
“¿Quién va a construir para alquilar en Venezuela? Nadie”. Es la posición de Carlos Arreaza, propietario de dos residencias que hasta hace un año alquilaba solo a estudiantes.

“Yo he visto devaluados mi patrimonio y luego de la implementación del nuevo cono monetario se ha hecho inviable que los inquilinos paguen los cánones de arrendamientos, que ya eran irrisorios por el control que mantiene el gobierno en el contexto de la hiperinflación que afecta al país”, dijo.

Arreaza considera como ilógico que con una de las nuevas monedas de 0,5 bolívares soberanos un inquilino pueda pagar, en algunos casos, hasta 40 años de alquiler.

Alfredo Castro, quien se dedica a la asesoría en el ramo de bienes y raíces, cree que “mientras exista una ley que beneficie a una de las partes y perjudique abiertamente a la otra, los alquileres de vivienda en Venezuela seguirán desapareciendo”.

Leyes en contra
El presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, Carlos Alberto González, declaró recientemente que la situación de este subsector de las actividades inmobiliarias es un ejemplo claro de cómo los controles gubernamentales destruyen la confianza de los inversionistas e imposibilitan la oferta de servicios.

“Desde hace años el Ministerio de Vivienda, a través de la Superintendencia de Arrendamiento de Viviendas, Sunavi, ha mantenido congelados los arrendamientos en niveles absurdos, mientras la inflación ha galopado en el país”.

Exhortó al cumplimiento del artículo 74 de Ley para la Regularización y Control de los Arrendamientos de Vivienda, lo cual permitiría actualizar el valor del metro cuadrado de construcción, algo que no se ha hecho desde el 20 de noviembre de 2012.

“Es prioritario que se discuta la reforma total de esta ley para garantizar el derecho de propiedad de los arrendadores, el cual ahora está menoscabado por la normativa”

MARIANNYS NARVÁEZ

Regulación de precios no permite que propietarios y locatarios puedan surgir en actividades comerciales.

El sueño de todo emprendedor es convertirse en empresario. En el dueño de su propio negocio, en ser su propio jefe, el que pone las reglas, tener personal a su cargo y, por supuesto, una mayor ganancia, tras años de espera para ver rendir sus frutos.

Pero, no es tan sencillo y menos aún en el contexto venezolano.

Una locataria que llamaremos Karina, tenía una minitienda en el Centro Comercial Ciudad Alta Vista. Con años de esfuerzo y con el apoyo de su esposo decidió montar su propio local en la rama de la estética.

Se unió a una franquicia y comenzó con lo suyo. Arrendó un local en un pequeño centro comercial de Unare, lo decoró, contrató personal, compró material, hacía trámites para tener un punto de venta, pero mientras tanto trabajaba con transferencias, ante la escasez de efectivo.

Fueron meses de lucha constante, de aumentos de precios para subsistir y cubrir los gastos operativos y su canasta básica como cualquier venezolano, pero le tocó un balde de agua fría recientemente: le cobrarán el alquiler del local en dólares.

Desde enero 2017 pagaba Bs. 1.200.000 en condominio y Bs. 1.800.000 en alquiler hasta junio. En julio con la renovación de contrato, el propietario del centro comercial les informó que serían 100 dólares para los de planta baja y 200 para planta alta, pagados en bolívares al cambio de una página de esta cotización del mercado negro.

En este centro comercial hay unos 15 locales y el cambio en la tarifa fue un ultimátum: si no quieren busquen en otro lado.

Eso pensaba hacer Karina, pero salió horrorizada de otros centros comerciales a los que fue a comparar, donde los locales estaban en peores condiciones y entre 300 y 600 dólares por arrendamiento.

“De tanto llorarle -al propietario del centro comercial- lo bajó a $50 pero aun así es demasiado para nosotros”, dice.

“Eso está igual en todos lados, es una locura”, agrega.
La locataria insiste en que su caso es complicado porque no vende productos, sino servicios y de aplicar cambio de precios para cubrir el alquiler, “los clientes van a chillar”.

Escenario complicado

El sector comercial está dando brazadas en un mar donde no ve orilla, ni salvavidas.

Con una cifra del Índice Nacional del Precio al Consumidor oculta por el Banco Central de Venezuela, que la comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional calcula a 4.684,3 % la acumulada hasta junio, pero que para el cierre de año el Fondo Monetario Internacional estima en 14 mil %, con una posible caída del Producto Interno Bruto del 15 % a final de año, con una reconversión monetaria que ha sido postergada, regulación de precios, escasez de efectivo, puntos de venta incomprables, entre otros factores, el escenario nada alentador, no solo para el consumidor, sino para el proveedor de bienes y servicios.

El presidente de la Cámara de Comercio de Caroní, David Bermúdez, manifiesta que el sector está preocupado no solo por la hiperinflación, sino también por la imposibilidad para reponer inventarios, la devaluación y los alquileres.

Explica que al no haber cifras del BCV que permitan hacer un avalúo del inmueble, muchos se están desfasando en el tiempo, por lo que los propietarios han optado a hacerlo en dólares al cambio todos los meses.

Al gremio le preocupa aún más que la modalidad de cobrar arrendamiento en gramas de oro, como se hace en municipios del sur, ya llegó a Ciudad Guayana.

“Los que se dedican a este rubro, sus alquileres, tenemos conocimiento que tienen que pagarlo en gramas de oro, ya se está presentando ese fenómeno”, advierte.

No obstante, Bermúdez rescata que sí hay algunos propietarios de centros comerciales que están rigiéndose por la ley.

No está permitido

El presidente de la Cámara Inmobiliaria del estado Bolívar, Clemente Tenía, aunque admite que están haciendo estas negociaciones, pero aclara que el gremio no las avala.

“Estamos alertando tanto a los propietarios como a corredores que es muy riesgoso, se puede prestar a estafas y muchas cosas”, explica.

Sin embargo, acepta que la realidad no la pueden ocultar y uno de los problemas es que ni los corredores, ni propietarios, conocen de oro, su pureza o en cuánto se tranza, sin contar que no es legal.

Respecto al mercado inmobiliario, dice que las cotizaciones han disminuido en cuánto a su precio real y se están vendiendo entre 40 y 50 % menos por la situación del país, “en especial en la Región Guayana con las Empresas Básicas quebradas y la única que tiene ingreso es el Arco Minero y por eso las ofertas son en oro”.

Menciona que los precios se han ido al suelo porque no hay créditos hipotecarios a los que las personas puedan acceder o las cantidades son ínfimas.

Aunado a esto, la gente que se va del país vende sus inmuebles a precios irrisorios.

Tenía afirma que actualmente la caída del mercado es de 70 % y de 95 % en el sector construcción.

“No se está construyendo nada porque no hay materiales y las políticas no son atractivas”, añade.

Esta situación no solo afecta al sector privado, la Gran Misión Vivienda Venezuela también está paralizada, según el experto.

El directivo de la cámara señala que la falta de garantías jurídicas y que el derecho a la propiedad quede en entredicho con rumores como el “Ubica tu casa”, son perjudiciales.

Descontrol
El presidente de la Cámara de Comercio e Industrias reconoce que hay quienes hacen aumentos exagerados. “Hay locales de centros comerciales en Alta Vista que pagaban 80 millones y les hicieron aumento, es decir, adicionalmente a los ingresos deben sacar mil millones para cubrir gastos operativos de alquiler”, alerta.

“El ritmo del aumento del dólar no permite organizar o planificar eventos a mediano o largo plazo en bolívares, cómo uno se programa. Cobrar en dólares por lo que uno hace, no es lo que se quiere, pero hay casos donde los insumos varían, lo que hace que lo que uno cobre en bolívares no vale nada, a veces es como hacer el trabajo de gratis”, lamenta Mariela Mendoza de Buscadores de Libros.

Da como referencia que para el taller de plastilina para chamos cobran Bs. 1.500.000 por niño y la caja de plastilinas cuesta de Bs. 4.000.000 en adelante, de acuerdo a la marca. Cobrar 6 millones por niño suena exagerado, pero al pedirle al representante que compre los materiales, probablemente desista de inscribir a su hijo en la actividad.

Eso es tan solo en gastos operativos y no queda ganancia para cubrir el alquiler.

El directivo, por su parte, sostiene que esta modalidad es inviable a futuro, porque deben entonces modificar la estructura de costo en base al mercado negro.

“El problema es cuando tienes una estructura de costos que está regulada y precios fijos”, añade.

A eso se suma el Plan 50 propuesto por el Ejecutivo nacional, que también es considerado un factor que impedirá obtener ganancias para cubrir gastos de alquiler.

“En los centros comerciales estás viendo un cementerio comercial que nos preocupa mucho. De 10 locales, 8 están cerrados”, precisa.

Esta caída se traduce en menos oferta de productos y servicios, menos empleo, reducción de impuestos para el municipio y demanda que superará a la oferta.

¿Se puede llegar a un término medio?

-Bermúdez: No hay una figura que agrupe a los locatarios, puedes llegar a un acuerdo con un centro comercial, ¿pero qué pasa con el resto?

-Tenía: Nosotros tenemos asesores legales a los cuales pueden recurrir con toda la confianza gratuitamente, tanto propietarios como compradores.

Mientras tanto Karina seguirá insistiendo al propietario del centro comercial que al menos acepte $25 por pago de alquiler y como muchos locatarios de la ciudad intentará que la hiperinflación no acabe con su sueño de comerciante.

LEONERVIS HERNÁNDEZ

Fuente: primicia.com.ve
Fecha: 12-07-2018

De acuerdo a un reportaje de Bloomberg, tan solo en Las Mercedes hay cerca de 73 proyectos en construcción.

Desde hace varios meses que hemos mencionado cómo el sector inmobiliario de Venezuela se estaría convirtiendo en uno de los más atractivos de la región, principalmente debido a los bajos precios que se manejan en este mercado, y a las probabilidades de que las propiedades se revaloricen exponencialmente de cara a los próximos años.

Sin embargo, de acuerdo a un nuevo reportaje del medio especializado en negocios Bloomberg, hay una razón que estaría llevando a que cada vez más inversionistas venezolanos, poseedores de grandes capitales, comiencen a colocar buenas sumas de dinero en el mercado inmobiliario de varias zonas de la capital.

El “boom” de la construcción incrementa

De acuerdo al reportaje, en los últimos meses se ha visto un incremento en la ya curiosa cantidad de edificaciones que estaban surgiendo en el este de la capital venezolana. Afirman que tan solo en la zona de Las Mercedes habría cerca de 73 proyectos en construcción, con algunos de ellos perteneciendo a millonarios como Oswaldo Cisneros y Salomon Muci.

Si bien es cierto que desde hace un tiempo se ha venido afirmando que el gran atractivo del mercado inmobiliario son las inversiones con miras al futuro, la realidad es que este es solamente el lado de quienes esperan incrementar su dinero a esperas de una recuperación económica. Sin embargo, gran parte del impulso del sector lo están llevando a cabo los empresarios del sector.

De acuerdo a los investigadores de Bloomberg, eso se debe a que gran parte de estos tiene suficiente dinero para invertir en el exterior, pero no tienen los medios legales para hacerlo, lo que los estaría obligando a colocar su dinero en el mercado inmobiliario, una de las estrategias de protección de capital más comunes en los momentos de crisis.

Del mismo modo, como lo reseñamos al contactar a expertos del sector, la enorme caída en los precios del metro cuadrado en el país, que para finales del 2017 ya se ubicaba en los $2.500 (una caída de casi $5.000 en apenas unos años), también ha sido responsable de que las personas con capital excedente se vieran atraídas hacia el mercado inmobiliario.

¿Cómo aprovechar esta situación?
Como lo hemos mencionado en el pasado, las constantes menciones al atractivo que presenta el mercado inmobiliario no son con la única intención de dar a conocer las variables que afectan los distintos sectores en Venezuela, sino también para ayudar a los venezolanos a encontrar las opciones más atractivas para invertir y desarrollar un gran capital a mediano y largo plazo.

Uno de los métodos de inversión que más se ha resaltado en las últimas semanas, sobre todo por las previsiones presentadas por el FVI, es el de adentrarse en el mercado de valores, donde a través de la compra de acciones del Fondo, la persona no solo estará protegiendo su capital, sino que estará generando beneficios atractivos con el pasar del tiempo.

Pero esta no es solo una oportunidad para invertir a través del mercado de valores, o de ayudar a financiar alguno de los proyectos que se están desarrollando en la actualidad, sino que también se presenta como un sector atractivo para desarrollar emprendimientos que vayan desde el aprovechamiento de los precios, hasta la creación de soluciones innovadoras a los problemas del día a día. El mercado está ahí, solo queda aprovecharlo.

Fuente: El Emprendedor
Fecha: 24-06-2018

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