Según datos del Banco Interamericano de Desarrollo, América Latina entre los años 1950 y 2014, incrementó su población urbana del 50% a una tasa exacerbada del 80%, es decir, 8 de cada 10 personas viven en ciudades, cifra que para el año 2050, será del 86%.

Vivir en centros urbanos es una circunstancia que favorece el crecimiento social y económico de sus habitantes, pero a su vez, el acelerado proceso de ocupación urbana ejerce presión en la infraestructura adyacente y exige el incremento en la oferta de servicios y vivienda.

En el año 2012, unos 863 millones de habitantes ubicados en zonas urbanas, vivían en situación de pobreza, lo que significa que 1 de cada 7 personas ocupaban para ese entonces asentamientos marginales.

Las cifras no mienten y los expertos no exageran, “la realidad es que las ciudades son centros que hospedan condiciones de pobreza”.

En muchos países Latinoamericanos aún existen habitantes que no cuentan con acceso a electricidad y otros que aun requieren materiales primarios como madera o carbón para cocinar, se estima que alrededor del 10% y 18%, respectivamente. La ambigüedad se origina a partir del hecho en que las ciudades son consideradas motores económicos y la incógnita radica en, ¿sí son regentes en promover desarrollo, por qué razón dejan espacio para albergar pobreza?

Algunos gobiernos obvian que la falta de control en la expansión urbana puede afectar el desarrollo de las ciudades, el problema es que se hace cuesta arriba adaptar las condiciones físico/naturales y espaciales de las urbes a una demanda constante de bienes y servicios por parte de una población en aumento.

La insostenibilidad va de la mano de la expansión urbana sin control y además, sin ser menos importante, de las decisiones gubernamentales intermitentes que varían de periodo en periodo, cada cambio de mandato implica empezar desde cero un nuevo proyecto y… ¿dónde queda el progreso de la ciudad?, ¿en el voto de sus habitantes?

Cada ciudad presenta desafíos urbanos específicos, siendo los más frecuentes: seguridad social, atención a áreas vulnerables por riesgos ambientales, empleo y cobertura de servicios (agua, electricidad, aseo, educación y salud), estos deben ir de la mano de la planificación y gestión consciente del territorio, ya que una ciudad con crecimiento anárquico es una ciudad con aproximación al colapso.

La planificación de las ciudades debe proyectarse a mediano y largo plazo, debe anticiparse al futuro crecimiento, sobre todo en las ciudades que crecen con mayor rapidez.

Para reducir los índices de pobreza, se debe repensar el modelo de subsistencia que se está llevando a cabo actualmente en las ciudades latinoamericanas, la sostenibilidad de las mismas depende del uso razonable de sus recursos, como también de la debida gestión y control del territorio.

“En 2010, el 23,5% de la población urbana de América Latina y el Caribe vivía en barrios marginales. Pese a los esfuerzos por regularizar los asentamientos informales, el número de habitantes urbanos en dichos asentamientos sigue creciendo” BID.

¿Seremos capaces de promover en LATAM ciudades habitables, equitativas y sostenibles?

ROSANA GUERRERO – Ingeniero ambiental. Msc. Ordenación del territorio y ambiente.
Mérida – VE
Fuente: la.network
Fecha: 17-10-2018

El temor de dejar los bienes abandonados es uno de los dilemas que enfrentaron los venezolanos que emigraron en los últimos 20 años. Es el mismo que sienten quienes, en la actualidad, piensan irse del país. Sin embargo, la crisis económica ha sido para algunos la oportunidad de reinventarse en el campo laboral con nuevos oficios.
Muchos de los que se van prefieren vender sus propiedades o dejarlas al cuidado de sus familiares. Pero aunque no siempre es el caso, hay quienes deciden dejar su casa sola.

En Caracas, para un pequeño grupo de amigos que emigraron desde hace tres años, la situación es diferente. Cuentan con alguien al que catalogan de honesto y de confianza, un venezolano que se quedó y se dedica a cuidar las casas que permanecen deshabitadas.
Durante 15 años, Robert Llorens* se dedicó a gerenciar su propia empresa de promociones y eventos. Recuerda con alegría que antes de la crisis trabajaba para grandes compañías del país, organizó eventos para Empresas Polar, tuvo como clientes a empresarios de Telcel, prestó sus servicios a importantes productoras de ron y trabajó para algunos locales nocturnos de Caracas. En 2015 su compañía dejó de facturar y se quedó sin empleo.

Ahora trabaja cuidando casas. Lo que inició como un favor se convirtió en una nueva forma de ganar dinero e invertir el tiempo en una actividad que, además, disfruta hacer. Robert vigila una vez por semana los apartamentos de las amistades que se encuentran en el exterior; presta el servicio de limpieza una vez al mes, se encarga de los trabajos de albañilería, electricidad y remodelación cuando es necesario y los propietarios se lo piden.
“Todo esto surgió por la necesidad. Primero fue por un amigo que se fue y me preguntó que si le podía cuidar su casa. Le dije que sí, que no había problema. Después se fue mi vecina y me dejó las llaves de su casa para que le diera una vuelta de vez en cuando. Luego se fue una tercera amiga que me pidió el favor de que le cuidara la casa; tampoco tuve problema en hacerlo”, indica el venezolano de 54 años, quien también es comunicador social.

Sistema de monitoreo, una forma de eludir la delincuencia
La mayor preocupación de un propietario, al emigrar, es que su vivienda sea hurtada o invadida. Por ello, Robert al visitar los inmuebles da indicios de que estos todavía están habitados. Deja las luces encendidas, la radio o la televisión.
Llorens señala que es una supervisión que no se limita solo al servicio de monitoreo, como él lo llama, y que en otros países recibe el nombre de Concierge Management Houses: también asiste a las reuniones de condominio para estar al día con lo que sucede en el edificio y mantener informados a los propietarios de los apartamentos.

“Los vecinos me ven de arriba a abajo. Se quedan extrañados porque no soy conocido y tengo las llaves de un apartamento que no es mío. Pero yo con una sonrisa me presento, porque cuando regalas una sonrisa de entrada te reciben bien, y les explico. Les digo lo que hago. Trato de irme bien vestido porque la imagen cuenta y yo estoy prestando un servicio”, asegura.
La migración de venezolanos se intensificó desde 2015. Son muchos los que se han visto en la necesidad de emigrar hacia otras latitudes con la intención de obtener mejor calidad de vida y oportunidades. De acuerdo con datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), 1 millón de venezolanos migraron en 2015 y, hasta la fecha, solo 1,6 millones vive legalmente en el extranjero.

Robert encontró en la migración una forma para sobrevivir a la situación económica que enfrenta en Venezuela. Sin embargo, él no considera que lo que hace sea un negocio, a pesar del tiempo que invierte y los costos que le deben pagar los propietarios para el monitoreo de viviendas y la cancelación de los servicios de luz, agua, gas y condominio. Tampoco tiene intenciones de crear una empresa para formalizar la actividad.

Sostiene que las solicitudes que ha tenido del servicio que presta han sido solo de amigos. A veces, las peticiones de los propietarios varían en cuanto al servicio y, por tanto, cambia su precio. “Por ejemplo, ahorita tengo el proyecto de una casa: el dueño quiere que vaya dos veces a la semana a regarle el jardín, ese ya tiene un costo distinto al servicio con el que inicié. Hay personas que se van por una o dos semanas y quieren que les cuide sus mascotas. Eso es otro precio”, explica.
Desde hace dos semanas, Robert publica semanalmente los servicios que ofrece por Instagram y Facebook. Ha tenido buena receptividad y asegura que el número de solicitudes ha aumentado. “Siempre pensaba en cómo promocionarme. Y la mejor promoción que tuve fueron las recomendaciones de la gente. Yo no podía poner un anuncio diciendo: te cuido tu casa si te encuentras fuera del país, porque ¿quién le da la llave de su casa a una persona desconocida para que le cuide el inmueble? Yo no lo haría. Nadie lo hace”, cuenta.
Considera que su trabajo lo hace con cariño y responsabilidad. Espera que el servicio de cuidar las casas sea algo momentáneo, pues insiste en que surgió debido a la crisis económica y no como un trabajo permanente. Mantiene la esperanza de volver a ver a sus amigos en Venezuela. “Me encanta arreglar esas viviendas y darle calor humano. El mayor regalo que puedo darle a mis amigos son fotos y videos de sus casas. Se ponen muy felices. Yo estoy cuidando esas casas para que cuando ellos regresen las consigan tal cual las dejaron, porque tengo la esperanza de que algún día todos los venezolanos que se fueron van a volver”.
*Seudónimo utilizado para resguardar la identidad del entrevistado.

Fuente: El Nacional, 9 de agosto de 2018.

La presidenta de la comisión permanente de Servicios Públicos y Participación Ciudadana del Consejo Legislativo del estado Bolívar (CLEB), diputada del PSUV, Roselys Salazar, certificó que se encuentran suspendidos los desalojos habitacionales aunque ya cuenten con una sentencia firme del tribunal competente.

Especificó la parlamentaria que la sentencia del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) Nº 1171, ordena la prohibición de los desalojos habitacionales y la instalación de una mesa de trabajo nacional y regional para atender de cerca estos casos, levantar una base de datos para poder darle respuesta a este sector de manera oportuna a las familias que se les estaría cercenando el derecho a una vivienda.

Indicó que recibió esta solicitud por parte del Movimiento Nacional de Inquilinos y está trabajando de manera conjunta con Eloísa Martínez, vocera regional de esta instancia, para conformar la mesa de trabajo regional que contará con representantes del CLEB, el Sunavi y la AN, la cual será activada en los próximos días; de momento se encuentran en conversaciones con las instancias competentes para que faciliten la lista de las sentencias firmes de desalojos habitacionales para contactar a las personas afectadas en toda la región, aunque se estima que hay más de 300 habitantes afectados.

Inquilinos podrán comprar

La diputada Roselys Salazar manifestó que esta sentencia también regula los inmuebles constituidos en propiedad horizontal, viviendas o residencias que tienen más de 20 años de construcción y son alquilados, con la finalidad de que puedan ser adquiridos por sus inquilinos, normativa que viene a regular esta situación y el propietario deberá permitir su venta, sin importar el tiempo de alquiler (puede ser de años o de algunos meses), ya que esta norma va directamente dirigida a verificar el tiempo de construcción de la estructura.

Precisó la parlamentaria que además de la sentencia 1171, el artículo 49 de la Ley de Regularización y Control de Arrendamiento y Vivienda establece la venta de los inmuebles de vieja data a sus inquilinos.

Fuente: nuevaprensa.com.ve
Fecha: 26-09-2015

Expertos recomiendan no vender sus propiedades en estos momentos

Durante los últimos meses se ha incrementado la diáspora a otros países, esto debido a la difícil situación socio-económica que atraviesa Venezuela actualmente, por lo cual muchas familias completas han vendido sus inmuebles para emigrar emigrar.

Sobre el tema, Héctor Gómez, ex presidente de la Cámara Inmobiliaria del estado Aragua sostuvo que ante la urgencia de las personas de abandonar el país, venden sus propiedades a precios muy bajos. Agregó que gran parte de los ciudadanos no utilizan los representantes inmobiliarios, haciendo los procesos legales de manera particular.

Señaló que en Aragua en lo que va de año, las ventas de viviendas se han incrementado significativamente, a pesar que muchas no aplican el mercado inmobiliario, “en estos momentos no fácil vender un inmueble”, afirmó.

Gómez aseveró que, las ventas actualmente se realizan en dólares, ya que el dinero es utilizado por las personas para irse del país. A esto, le sumo que vender un inmueble en estos momentos no es favorable, por lo que recomendó a las personas buscar opciones que permitan continuar con la propiedad.

Por su parte, Walter González, evaluador de bienes e inmuebles aseguró que desde hace aproximadamente dos años, las personas se han visto en la necesidad de colocar en ventas sus inmuebles, ofreciendo la propiedad a bajos costos, y en muchas oportunidades a un monto menor por el cual fue adquirida.

Agregó que inmuebles ubicados en zonas turísticas son vendidos a “precios de oportunidad”, esto debido a que a los dueños se le ha dificultado el mantenimiento, ya sea por el traslado o simplemente por la inflación que padece el país.

ADRIANA ÁLVAREZ COLMENARES
Fuente: elperiodiquito.com
Fecha: 20-09-2018

Miles de arrendadores venezolanos, que en el pasado se esforzaron para convertirse en propietarios de viviendas que luego alquilaron, ven depreciados todavía más sus patrimonios luego de la implementación del nuevo cono monetario, el cual eliminó cinco ceros al bolívar y, por tanto, ha hecho inviable que los inquilinos paguen los cánones de arrendamiento que ya eran irrisorios por el control que mantiene el gobierno en el contexto de la hiperinflación que afecta al país.

El presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, Carlos Alberto González Contreras, opinó que la situación de este importante subsector de las actividades inmobiliarias es un ejemplo claro de cómo los controles gubernamentales destruyen la confianza de los inversionistas e imposibilitan la oferta de servicios. “¿Quién va a construir para alquilar en Venezuela? Nadie. Desde hace años el Ministerio de Vivienda, a través de la Superintendencia de Arrendamiento de Viviendas, SUNAVI, ha mantenido congelados los arrendamientos en niveles absurdos mientras la inflación ha galopado en el país. Hay personas que pagan 70, 100, 500 o 1000 bolívares fuertes por el alquiler de un apartamento. Hay miles de arrendamientos que hoy en día se encuentran detenidos en esas ridículas cifras que no alcanzan ni para que el propietario pague el condominio. ¿Lo peor? Esas cantidades han incluso desaparecido con la implementación del nuevo cono monetario”.

Para el vocero del gremio inmobiliario, la dificultad de pagar el canon de arrendamiento es un efecto perverso de un sistema arbitrario en el que el gobierno controla las variables económicas, sin permitir que los actores lleguen a consensos que hagan viables las relaciones de alquiler. “¿No es tiempo de modificar este injusto tutelaje? ¿Alguien puede considerar admisible que con una de las nuevas monedas de 0,5 bolívares soberanos un inquilino pueda pagar, en algunos casos, hasta 40 años de alquiler?”.

González Contreras exhortó, en primera instancia, al cumplimiento del artículo 74 de Ley para la Regularización y Control de los Arrendamientos de Vivienda, lo cual permitiría actualizar el valor del metro cuadrado de construcción, algo que no se ha hecho desde el 20 de noviembre de 2012. Dijo, además, que es prioritario que se discuta la reforma total de esta ley para garantizar el derecho de propiedad de los arrendadores, el cual ahora está menoscabado por la normativa.

“Mientras exista una ley que beneficie a una de las partes y perjudique abiertamente a la otra, los alquileres de vivienda en Venezuela seguirán desapareciendo”, aseveró.

Añadió el líder gremial: “Uno de los grandes problemas de Venezuela es la falta de confianza que han generado leyes que restringen el derecho de propiedad privada. Por otra parte, las amenazas al sistema democrático, la devastadora hiperinflación y las condiciones de vida precarias de 80% de la población generan gran incertidumbre en todos los ciudadanos”.

El gobierno debe permitir el funcionamiento de los mercados, la oferta y la demanda, y necesita cambiar el rumbo de la economía conforme a la guía de verdaderos expertos, los cuales reiteradamente han recomendado no seguir en el camino de los controles, la persecución y el ataque a la propiedad privada, porque esa forma de gobernar es el origen de los males económicos de la república, concluyó el presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela.

Fuente: Prensa de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, 23 de agosto de 2018.

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